Hoy estoy sintiendo ausencias. Si amigo, la tuya. Aún me parece mentira y por momentos no acabo de creérmelo. Desde que te fuiste noto que nuestra calle no es igual. No te vayas a creer que es porque haya tenido un gran arreglo o porque estos del ayuntamiento nos hayan plantado árboles nuevos en la plaza, ¡que va! Es porque he tomado conciencia que no volveré a coincidir contigo en el garaje y no tendremos jamás otra de esas carreritas nuestras para ver quien llega antes a la puerta. Lo recuerdo y sonrío. ¡Vaya par de idiotas que éramos corriendo a por el coche para salir el primero y encima para ir a trabajar!
Pero lo que de verdad añoro son nuestras largas conversaciones y las confidencias compartidas, esos secretillos tan nuestros, que igual que nosotros crecíamos éstos cambiaban y se hacían más serios.
Tengo muy presente la última de nuestras “conversaciones confidenciales”, ¿te acuerdas? Finales de mayo 2008, todo el grupo de excursión, pero nosotros buscamos un sitio con buenas vistas, nos sentamos y por fin me contaste lo que tanto te había preocupado y arrebatado tantas horas de sueño, tus planes de viajar, de ser feliz, de volver a disfrutar de la vida ahora que por fin ya no te sentías una marioneta en sus manos, que habías roto el hilo que te unía a ella y que querías volver a creer en el amor, volver a enamorarte.
¡Ay amigo! En ese momento me entusiasmé contigo y con tus planes, ¡por fin volvías a ser José, el auténtico! Mi amigo de la infancia. Tu sonrisa volvía a brillar con esa energía tan tuya. Y así amigo, así es como te recuerdo y como siempre te recordaré, SONRIENDO.
Sólo quiero que donde quiera que estés, donde sea ese sitio al que vamos después de la muerte, te acuerdes de mí con el mismo afecto que lo hago yo.
José Antonio 20/9/1976 – 10/7/2008
Blanka – OjosCaramelo