Mientras Brais se
iba acercando a la mesa de Silke se fue fijando en las dos mujeres que
habían llamado la atención a David, llegando a la conclusión de que Silke y la
chica desconocida si que se daban ese aire del que hablaba su amigo. Complexión
similar. El pelo ondulado, que aunque de longitud similar, el color variaba por
muy poco, siendo unos tonos más oscuros el pelo de Silke que el de la otra
chica, que era más rubia. Las dos con ojos de forma almendrada, más grandes los
de Silke y con un color verde impactante frente a los castaños de la
desconocida. Esto tendría que aclarárselo después a David.
Llegó a la mesa siendo observado por la chica
desconocida que parecía haberse dado cuenta de que la había estado observando,
al contrario que Silke que seguía enfrascada en su libro.
Brais comenzó la conversación con un hola abierto que
despertó de su concentración a Silke que respondió asustada con otro hola y a
punto estuvo de saltar y salir corriendo al comprobar quien se dirigía a ella.
- ¿Qué tal todo? Hacía mucho tiempo que no te veía… -
Continuó Brais.
- Pues todo bien como siempre, sin mucha novedad que
contar. - Respondió ella.
- Bueno, a veces eso es ya una buena noticia
- La verdad es que sí, aunque de vez en cuando
también se agradece algún cambio.
- Sí, también es cierto. ¿Y cómo es que estás por
esta zona?
- He llegado de casualidad, salí de casa con la
intención de dar un paseo pero al final me tuve que guarecer de la lluvia.
- ¡Vaya! Siento lo de tu paseo.
- Son cosas que pasan, de todas formas he aprovechado
para leer. ¿Y tú?
- Pues creo que nos ha pasado prácticamente lo mismo.
Salí a dar un paseo con un amigo y al final tomaremos unas cañas antes de volver
a casa. Y ahí le he dejado solo, tendré que ir a ver qué hace.
- Muy bien. ¡Me alegro de haberte visto!
- ¡Igualmente! ¡Hasta otra!
Y Brais se volvió a la mesa con David.
Blanka























