El tiempo había empeorado durante los últimos días, la temperatura era más baja. Mirando al cielo se podría prever la llegada inminente de la nieve.
Absorta en sus pensamientos ni se dio cuenta de que finos cristales caían del cielo, cubriendo lentamente los jardines y las calles.
En un gesto inconsciente se frotó las manos; y se preguntó si escribirle o no. Y mientras ahí estaba la esponjosa capa de nieve, incitando a los niños a jugar, brillando bajo el sol de la mañana.
Echaba de menos hablar con él, pero tenía miedo. ¿Y si se encontraba con un muro? ¿Y si ya no le caía bien? ¿Y si él no la extrañaba? ¿Y si él ya no quería compartir y conocer? ¿Y si ya no quería ser su amigo? ¿Y si…?
Demasiadas preguntas para las que no tenía respuestas. Y eso era lo frustrante. Desde tiempo atrás, unos meses quizás, su vida estaba suspendida, como flotando en el aire, no encontraba respuestas a todas sus dudas…
Giró su rostro hacia la ventana, posó su mirada en la nieve mientras que volvía a pensar que echaba de menos hablar con él, y apagó el ordenador antes de salir a la calle para enfrentarse a otro frenético día.
Blanka – OjosCaramelo