Te miro mientras duermes, descansando de un
día ajetreado con la auténtica seguridad de que incluso dormido sigues dando
vueltas a todas esas ideas y proyectos que siempre fluyen a través de ti.
Algunas veces, incluso sonríes y te imagino
soñando con alguna ocurrencia, no sé si tuya o mía pero con esa sonrisa franca,
de confianza.
Por las mañanas espero tus buenos días, y
ese beso despistado en mi sien al despertarme mientras terminas de arreglarte y
te marchas a trabajar.
Noto tu mano en mi espalda aunque ni pueda
abrir los ojos mientras juegas con mis pecas aunque se te haga tarde.
Intuyo tu sonrisa igual que el pensamiento
dentro de una bola de cristal.
Blanka




















