Mientras Brais y Susana
conversaban, David observaba cada gesto, escuchaba cada palabra con atención y
cuando Brais colgó, directamente le pregunta a su amigo:
- ¿Y? ¿En qué ha quedado la cosa?
- ¿Pero no has escuchado nada?
- A ti sí, pero a Susana no.
- Pues la cosa ha quedado en que
Susana va a llamar a Silke y que me avanzará algo dentro de un rato.
- Vale. ¿Sabes? – dice David bajo
la mirada atenta de Brais.
- ¿Qué?
- No entiendo tanto escándalo
porque ella haya hablado con su ex.
- Sé lo que pretendes.
- ¿Y lo he conseguido?
- Te haré un breve resumen.
- Sí, por favor.
-Por lo que sé, él se fue con
otra chica y dejó de mala manera a Silke, justo en un momento clave de sus
vidas. ¡Ya sabes! Ese en el que las relaciones avanzan o se terminan. Pero él
no fue claro, él terminó la historia con Silke pero no la dejaba en paz.
- Pues no entiendo mucho esta
historia que me cuentas, Brais.
- A ver. Me voy a explicar mejor.
Él consigue un trabajo mucho mejor en Barcelona, y se fue allí. Ella de momento
se queda en la isla porque no puede irse así como así, como es normal, no cruza
el mar hasta después de navidades. – David hace un paréntesis y continúa - Las
claves del desenlace no las conozco, si es que se les fue el amor o qué. La
cosa es que esos planes de mudanza y de vivir juntos no se cumplen, porque el
muchacho estuvo a dos bandas. Aparte de que se empezó a juntar con malas
compañías.
- ¡Menudo impresentable! No puedo
con ese tipo de personas.
- ¿Qué tipo?
- Ese que no saben cerrar una
historia antigua hasta que no han enganchado una nueva.
- Ya sé a lo que te refieres. No
son de fiar.
Justo en ese momento Susana
vuelve a llamar a Brais, interrumpiendo la conversación entre los dos amigos.





















