Completando un rostro
de simetría perfecta,
intocable incluso;
se encuentran
dos impenetrables jades
de mirada esquiva
más cautivadores
que el eco del viento.
Atrapada en esas esmeraldas
descubrí oculta en ellas,
la tristeza de un soñador.
Ojos jade de quien
prefiere un mundo imaginario,
construido poco a poco,
sabiendo que es falso
a la triste realidad.
Ojos de soñador,
como campos de verdes trigales
rodeados de amapolas
bajo el sol.
Ojos seductores e indómitos
que recuerdan a un felino
exótico y misterioso.
Seducción de un hechicero.
Por un momento,
me contemplo
a través de sus ojos.
Blanka – OjosCaramelo
























