martes, 18 de febrero de 2014

BAJO UNA ACACIA XI


Silke va acercándose al coche de Luis sin muchas ganas de verle y menos de hablar con él. Aunque era justamente allí donde se encontraba.
Detrás del volante Luís observa la mirada perdida y la cara de desilusión con la que Silke se va acercando al coche, reafirmando  su convicción de que ella aún siente algo por él y que va a ser fácil llevar a cabo su plan.
Silke abre la puerta del coche sin esperar a que él la invite a entrar y le saluda por romper el silencio.
- ¿No me vas a dar dos besos?
- Sí, aunque no te esperaba
- ¿No te habré fastidiado algún plan?
- ¡Pues a lo mejor!

Ante esta respuesta Luís se empieza a reír y arranca el coche, cosa que cabreó aún más a Silke. “Ya está, ya brotó esa actitud de superioridad. ¡Sabelotodo!” Pensó Silke. “No quiero perder los estribos y esta risita tonta me está cabreando”
Luís dirigió su mirada al tráfico junto con toda su concentración, mientras conducía hacia la que él creía que era la casa de Silke. Por su parte Silke estuvo a punto de avisarle de que ya no vivía allí pero lo pensó mejor y le dejó conducir. El otro, sin saber la mitad de la historia comenzó a decir:
- ¿Sabes? Te he echado de menos.
- Claro…
- Es verdad – dijo Luís rotundamente – Te lo digo en serio.
- Pues yo a ti no.
- No te creo.
- Vale, lo que tú digas.
- No te creo.
- ¿Por qué?
- Porque yo aún algunas noches mientras me fumo el último cigarro de la noche, la imagen que aparece en mi mente eres tú, caminando por la playa bajo un atardecer.
- ¡Fíjate! Que cosas…
- ¿Qué pasa? No te acuerdas nunca de nuestra primera cita.
- Pues no, hace tiempo que no.
- Pues yo me acuerdo mucho de esa chica tímida, sonriente, con su cámara de fotos en la mano descubriéndome un mundo diferente…
Silke le mira perpleja sin articular palabra.
- ¿Qué? ¿Tan raro te parece? – Pregunta Luís - ¿No te lo esperabas?
- Pues no…
- Jo, qué seca estás, ¿no vas a decir nada más? Silke, me estoy declarando…
- La verdad, Luis. No sé a qué viene esto, no entiendo de que va todo, aunque me imagino qué es lo que quieres conseguir. Pero te diré que pierdes tu tiempo. He cambiado, no me interesan las palabras vacías.
- ¿Palabras vacías? ¡Te estoy abriendo mi corazón!
- Claro, Luís. A buenas horas y menudo sin sentido.
- No entiendo que quieres decir.
- ¡Oh! Lo entiendes perfectamente, pero no quieres darte por aludido, que es distinto.
- ¿Y qué es lo que no quiero entender?
- Que tus palabrerías ya no tienen efecto alguno sobre mí. Que ya no me interesas.
- ¿Palabrerías? ¿No te intereso?
- Pues no, aunque te parezca imposible, no me interesas lo más mínimo.
- ¡No puedo creerlo! ¿No te intereso? ¿Has cambiado o es una pose total?
- ¿Qué pose ni qué pose? ¡Claro que he cambiado! ¿Cómo no iba a cambiar? Tuve que ver cómo te enamorabas de alguien más mientras yo era relegada a un rincón apartado de tu flamante vida. Dime, si tú no habrías cambiado. – dijo Silke mirando inquisitoriamente a Luís.


FRASES 211 - 220

FRASE 211
Aquel que sigue los impulsos de su naturaleza es el que al final gana.
Maquiavelo

FRASE 212
Debe valorarse la opinión de los estúpidos: están en mayoría.
Lev Tolstoi

FRASE 213
La bondad no hace tan felices a los hombres como la felicidad les hace buenos.
Walter Savage Landor

FRASE 214
La paciencia es una virtud, excepto cuando se trata de apartar los inconvenientes.
Margaret Thatcher

FRASE 215
El umbral del templo de la sabiduría es el conocimiento de nuestra propia ignorancia.
Charles H. Spurgeon

FRASE 216
Lo bello es aquello que es inteligente sin reflexión.
André Maurois

FRASE 217
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Antoine de Saint- Exupéry

FRASE 218
El ideal de la calma es un gato sentado.
Jean Renard

FRASE 219
Ninguna prueba de inteligencia sobrepasa a aquélla de ver al mundo tal cual es y encontrarlo bueno.
Henri M. Montherlant

FRASE 220
Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia.

Lema de la Federación de Enseñantes Belga.