miércoles, 24 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD



miércoles, 20 de agosto de 2014

miércoles, 9 de julio de 2014

jueves, 19 de junio de 2014

BAJO UNA ACACIA XV


Mientras Brais y Susana conversaban, David observaba cada gesto, escuchaba cada palabra con atención y cuando Brais colgó, directamente le pregunta a su amigo:
- ¿Y? ¿En qué ha quedado la cosa?
- ¿Pero no has escuchado nada?
- A ti sí, pero a Susana no.
- Pues la cosa ha quedado en que Susana va a llamar a Silke y que me avanzará algo dentro de un rato.
- Vale. ¿Sabes? – dice David bajo la mirada atenta de Brais.
- ¿Qué?
- No entiendo tanto escándalo porque ella haya hablado con su ex.
- Sé lo que pretendes.
- ¿Y lo he conseguido?
- Te haré un breve resumen.
- Sí, por favor.
-Por lo que sé, él se fue con otra chica y dejó de mala manera a Silke, justo en un momento clave de sus vidas. ¡Ya sabes! Ese en el que las relaciones avanzan o se terminan. Pero él no fue claro, él terminó la historia con Silke pero no la dejaba en paz.
- Pues no entiendo mucho esta historia que me cuentas, Brais.
- A ver. Me voy a explicar mejor. Él consigue un trabajo mucho mejor en Barcelona, y se fue allí. Ella de momento se queda en la isla porque no puede irse así como así, como es normal, no cruza el mar hasta después de navidades. – David hace un paréntesis y continúa - Las claves del desenlace no las conozco, si es que se les fue el amor o qué. La cosa es que esos planes de mudanza y de vivir juntos no se cumplen, porque el muchacho estuvo a dos bandas. Aparte de que se empezó a juntar con malas compañías.
- ¡Menudo impresentable! No puedo con ese tipo de personas.
- ¿Qué tipo?
- Ese que no saben cerrar una historia antigua hasta que no han enganchado una nueva.
- Ya sé a lo que te refieres. No son de fiar.

Justo en ese momento Susana vuelve a llamar a Brais, interrumpiendo la conversación entre los dos amigos.


miércoles, 11 de junio de 2014

BAJO UNA ACACIA XIV


Brais se distancia un poco de David, que ya estaba concentrado, móvil en mano, y él a su vez hace lo mismo. Saca su móvil, va derecho a la agenda, localiza el número de Susana y llama sin titubear.
Susana escucha la musiquita del móvil y descuelga, no sin antes maldecir un par de veces a la pantalla táctil de su nuevo “cacharro”.
- ¡Hola! ¡Hola! ¡Chico guapo!
- ¡Hola! Aduladora…
- Ya sabes… ¿Cómo tú llamando en un día libre? ¿Tan aburrido estás?
- ¿No te habré molestado? ¿O he interrumpido algo?
- Algo, algo… hoy me toca sesión de tupper de la semana.
- Te pillo de cocinera…
- Sí.
- Por cierto, no estoy nada aburrido.
- ¿No? ¿En serio?
- No, nada aburrido.
- Entonces… ¿Qué me vas a preguntar? ¿A qué amiga quieres que te presente?
- ¡Jo! Sí que soy previsible…
- Los años, que nos van uniendo mucho.
- Esta vez, te voy a sorprender. Y te voy a contar algo que probablemente no esperes.
- Soy toda oídos
- Hoy hemos quedado David y yo para tomar algo por el paseo marítimo. Y nos hemos metido en una cafetería muy tranquila, en esa que antes era nuestro bareto de dardos. ¿Sabes cuál te digo?
- Sí.
- ¿Y sabes quién estaba allí?
- ¡No! Me lo tienes que contar, ¿recuerdas?
- Vaaaale… Pues allí estaba tu amiga Silke.
- ¿Silke? ¿Y qué hacía allí?
- Pues por lo que me dijo
- ¿Hablaste con ella? – Le interrumpió Susana.
- ¡Pues claro! Si no, ¿cómo te iba a contar? - replicó David – La cosa es que me acerqué a ella para saludarla y me dijo que había acabado allí porque le pilló la lluvia y se tuvo que guarecer y se quedó allí leyendo.
- Bien. Me alegro de que por fin se haya animado a salir, porque después de lo de Armando… no sabía si le habían quedado ganas – dijo Susana en voz alta, aunque más para ella misma que para Brais.
Brais soltó una carcajada sin parar de nuevo.
- Lo que hubiese dado por haber visto esa cita por un agujerito.
- ¿Cómo lo sabes? ¡Ah! David… se ha ido de la lengua. ¡Salúdale de mi parte!
- ¡Sí! Ahora se lo digo – Dijo Brais sin poder parar de reír.
- Así que Silke ha salido con un día de perros. No es mucha novedad Brais. Si conocieses bien a Silke lo sabrías.
- No, si la novedad viene ahora.
- ¡¿Más?!
- ¡Sí!
- Desembucha – Ordenó Susana
- ¿Adivina quién fue a buscar a tu amiga?
- Ni idea, ¿quién?
- El tipo ese con el que salía.
- ¿Luís? ¿Y qué hace ese aquí? ¿Y qué hace Silke quedando con ese idiota? ¡Dime que hablaron en el bar, con público delante!
- ¡No! Se fue con él en su coche.
- ¡Qué me dices! ¡No puedo creerlo! ¡Madre mía! ¡Tengo que llamarla!
- ¡Tranquilízate! Que ya llegó a su casa.
- ¿Y tú como lo sabes?
- Digamos que lo sé. Ya ha llegado a su casa, pero no sé qué pasó entre ellos, si todo va bien o qué. No sé si me explico. Sólo quería ponerte en antecedentes.
- ¡Muchas gracias por el aviso! Ahora mismo llamo a Silke y le pregunto. No me gusta nada que Luís ande rondando cerca de ella. Sabía que iba a volver por trabajo pero no que había llegado ya.
- Yo no sabía nada, pero como me pusiste en antecedentes con este tema, me he preocupado.
- Y yo. Ahora llamo sin perder tiempo.
- Oye, no le digas a Silke que yo te lo he contado, ¿vale?
- No te preocupes, cuentas con mi discreción.
- Eso sí, me tienes que decir si se encuentra bien o no.
- De acuerdo, cuando sepa algo concreto te cuento. ¡Y gracias por el aviso! ¡Besos!
- ¡A ti! Saludos a Marcos que menuda paciencia tiene…

- ¡Tengo yo más contigo! ¡Hasta luego!


martes, 3 de junio de 2014

BAJO UNA ACACIA XIII


Silke siguió caminando metida en sus pensamientos, hablando para sí misma, tan encerrada en su propia conversación que no se dio ni cuenta de que se encontraba cerrando la puerta de su piso y siendo recibida por su gata Lola, como si hubiese pasado un año completo sin ver a su dueña en vez de una tarde.
En la cafetería, mientras tanto los dos amigos continúan hablando, mostrando entre curiosidad y preocupación.
- Bueno pues nada… - dice Brais
- Así que has escuchado al camarero “ligón” que Silke ha llegado a casa.
- Si, eso he escuchado; no tengo muy claro el tema, porque twitter no es algo que yo maneje.- explica Brais a su amigo.
- ¡Ni yo! Pero enseguida aprendo y si no me busco profe… - responde raudo David
- Desde luego… ¡qué ya tienes una edad!
- Si, y muy mala. Esta adolescencia acabará conmigo – dice David bromeando.

Brais sonríe, pero empieza a meterse en sus pensamientos y comienza a mover la cabeza de un lado para otro. David le pregunta; sin desaprovechar la oportunidad de picar a Brais y sin estar preparado para la respuesta que iba a recibir:
- ¿Qué? ¿Sigues pensando en ella?
- Pues la verdad es que sí – responde Brais, mirando fijamente a David - ¿Salimos? Necesito pensar antes de llamar a Susana.
- Si, ¡vámonos! Se ha quedado una buena tarde a pesar de todo.

Los dos salieron de la cafetería sin darse cuenta de que habían sido observados hasta que se fueron. En la calle, mientras la noche caía lentamente, corría una brisa que traía el aire fresco de la lluvia mezclado con el salitre del mar. David respetaba el silencio de Brais mientras iban caminando por el paseo marítimo, observando a los transeúntes con los que se iban cruzando en su camino. Sin esperarlo, Brais comenzó a hablar.
- Llevo un rato dándole vueltas al hecho encontrarnos hoy con Silke en nuestra cafetería.
- ¿Nuestra cafetería? ¿Desde cuándo?
- Bueno, no lo sabes, pero hace unos años muchos fines de semana quedaba ahí con unos amigos. Claro que era otro tipo de bar, con dardos, billares… - explicó Brais por encima.
- Pues ahora de eso no queda mucho, la verdad. Que Silke haya aparecido en esta cafetería, tiene pinta de ser pura coincidencia.
- Alguien me dijo una vez que las coincidencias no existen, y ciertamente llevaba mucha razón.
- Puede ser… Pero tampoco le daría tanta importancia. ¿O es que ella sabía que veníamos hoy? No creo que lo supiera…
- Vale, esta vez te concedo la razón, y que es más que probable que ella no tuviera ni idea de que hoy veníamos por aquí.
- Además que la visión no ha sido tan mala, ¿No?
- No. También te lo concedo – dijo Brais riendo – En serio ¿Cómo logras pasar por buen tío?
- Porque lo soy.
- Voy a llamar a Susana, a ver si sabe algo del imbécil ese o no. Y si es necesario que ponga en marcha la operación “Rescate”.
- ¡Bien! Yo mientras me voy a ir haciendo una cuenta en Twitter – dijo David sonriendo, mientras sacaba su móvil del pantalón.


martes, 27 de mayo de 2014

BAJO UNA ACACIA XII


Luís no podía ni siquiera hablar mientras Silke le miraba, escuchando el dolor que había provocado y que ella aún guardaba, devanándose la cabeza por encontrar el siguiente paso que dar.
En silencio se metió sin dudar en el tráfico, encaminándose a la dirección que él conocía tan bien; ese piso que compartía Silke con su hermana, Gal.la. Lo que Luís no sabía es que ninguna de las dos hermanas vivía ya allí.
Esperando en un semáforo en rojo, Luís reacciona y decide lanzarse a preguntar.
- ¿Qué tal la vuelta a la ciudad?
- Sigo adaptándome al puesto nuevo, y sobre todo a los nuevos compañeros.
- ¿Qué pasa? ¿No te tratan bien?
- No sabría qué decirte y ni por dónde empezar.
- Vamos, qué estás igual que yo, descolocada.
- Sí, supongo. Pero lo tuyo es más grave. Eres el “manda más”.
- Sí, de un grupo de ineptos.
- Pero ya has llegado y ahora conocerán el camino…

Luís no pudo evitar reírse, y en ese ambiente relajado aprovechó para lanzar una especie de disculpa.
- Silke, tengo que decirte que Vanessa nunca fue nada importante.
- Fue lo suficientemente importante como para que lo nuestro terminase – Le interrumpió Silke.
- Sólo espero, que un día en el futuro, cuando sea posible, podamos ser amigos. ¿Somos amigos?
- No. Hoy por hoy no podemos ser amigos.

Luís se quedó callado mirando fijamente la calle.
- Bueno Luís, te dejo con tus pensamientos. Yo, tengo planes que cumplir. ¡Adiós! ¡Y conduce con cuidado! – dijo Silke mientras abandonaba el coche.

Luís desapareció en su coche y Silke se fue caminando hacia su nueva casa, no sin antes echar una mirada lánguida a su antiguo portal.


martes, 18 de febrero de 2014

BAJO UNA ACACIA XI


Silke va acercándose al coche de Luis sin muchas ganas de verle y menos de hablar con él. Aunque era justamente allí donde se encontraba.
Detrás del volante Luís observa la mirada perdida y la cara de desilusión con la que Silke se va acercando al coche, reafirmando  su convicción de que ella aún siente algo por él y que va a ser fácil llevar a cabo su plan.
Silke abre la puerta del coche sin esperar a que él la invite a entrar y le saluda por romper el silencio.
- ¿No me vas a dar dos besos?
- Sí, aunque no te esperaba
- ¿No te habré fastidiado algún plan?
- ¡Pues a lo mejor!

Ante esta respuesta Luís se empieza a reír y arranca el coche, cosa que cabreó aún más a Silke. “Ya está, ya brotó esa actitud de superioridad. ¡Sabelotodo!” Pensó Silke. “No quiero perder los estribos y esta risita tonta me está cabreando”
Luís dirigió su mirada al tráfico junto con toda su concentración, mientras conducía hacia la que él creía que era la casa de Silke. Por su parte Silke estuvo a punto de avisarle de que ya no vivía allí pero lo pensó mejor y le dejó conducir. El otro, sin saber la mitad de la historia comenzó a decir:
- ¿Sabes? Te he echado de menos.
- Claro…
- Es verdad – dijo Luís rotundamente – Te lo digo en serio.
- Pues yo a ti no.
- No te creo.
- Vale, lo que tú digas.
- No te creo.
- ¿Por qué?
- Porque yo aún algunas noches mientras me fumo el último cigarro de la noche, la imagen que aparece en mi mente eres tú, caminando por la playa bajo un atardecer.
- ¡Fíjate! Que cosas…
- ¿Qué pasa? No te acuerdas nunca de nuestra primera cita.
- Pues no, hace tiempo que no.
- Pues yo me acuerdo mucho de esa chica tímida, sonriente, con su cámara de fotos en la mano descubriéndome un mundo diferente…
Silke le mira perpleja sin articular palabra.
- ¿Qué? ¿Tan raro te parece? – Pregunta Luís - ¿No te lo esperabas?
- Pues no…
- Jo, qué seca estás, ¿no vas a decir nada más? Silke, me estoy declarando…
- La verdad, Luis. No sé a qué viene esto, no entiendo de que va todo, aunque me imagino qué es lo que quieres conseguir. Pero te diré que pierdes tu tiempo. He cambiado, no me interesan las palabras vacías.
- ¿Palabras vacías? ¡Te estoy abriendo mi corazón!
- Claro, Luís. A buenas horas y menudo sin sentido.
- No entiendo que quieres decir.
- ¡Oh! Lo entiendes perfectamente, pero no quieres darte por aludido, que es distinto.
- ¿Y qué es lo que no quiero entender?
- Que tus palabrerías ya no tienen efecto alguno sobre mí. Que ya no me interesas.
- ¿Palabrerías? ¿No te intereso?
- Pues no, aunque te parezca imposible, no me interesas lo más mínimo.
- ¡No puedo creerlo! ¿No te intereso? ¿Has cambiado o es una pose total?
- ¿Qué pose ni qué pose? ¡Claro que he cambiado! ¿Cómo no iba a cambiar? Tuve que ver cómo te enamorabas de alguien más mientras yo era relegada a un rincón apartado de tu flamante vida. Dime, si tú no habrías cambiado. – dijo Silke mirando inquisitoriamente a Luís.


FRASES 211 - 220

FRASE 211
Aquel que sigue los impulsos de su naturaleza es el que al final gana.
Maquiavelo

FRASE 212
Debe valorarse la opinión de los estúpidos: están en mayoría.
Lev Tolstoi

FRASE 213
La bondad no hace tan felices a los hombres como la felicidad les hace buenos.
Walter Savage Landor

FRASE 214
La paciencia es una virtud, excepto cuando se trata de apartar los inconvenientes.
Margaret Thatcher

FRASE 215
El umbral del templo de la sabiduría es el conocimiento de nuestra propia ignorancia.
Charles H. Spurgeon

FRASE 216
Lo bello es aquello que es inteligente sin reflexión.
André Maurois

FRASE 217
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Antoine de Saint- Exupéry

FRASE 218
El ideal de la calma es un gato sentado.
Jean Renard

FRASE 219
Ninguna prueba de inteligencia sobrepasa a aquélla de ver al mundo tal cual es y encontrarlo bueno.
Henri M. Montherlant

FRASE 220
Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia.

Lema de la Federación de Enseñantes Belga.