martes, 17 de septiembre de 2013

BAJO UNA ACACIA X


En la barra, Bárbara y Sergio charlaban animadamente sobre su serie de televisión favorita del momento, cuando Brais se acerca a pagar.
- No te diré nada, tranquilo, pero ¡uy lo que te queda por ver!
- Bueno pues no me cuentes nada, que quiero llevar el ritmo de la serie, no me adelantes nada de los libros que te conozco.
- Lo intentaré, ¡pequeñín!

Brais, cuando escuchó esto, miró a Bárbara y luego al camarero sin poder evitar una sonrisa y preguntó con normalidad:
- ¿Me cobras por favor?
- ¡Claro! - Respondió Sergio.

Bárbara jugaba con su móvil, sin prestar atención a ninguno de los dos y, sin levantar la vista de la pantalla, comunicó a Sergio que Silke le había escrito el tweet acordado; Brais no perdía detalle de nada. Brais recogió la vuelta y se dirigió aliviado a la mesa con David, a quien contó todas las novedades.
- Me acabo de enterar que Silke ha llegado a casa y que tiene Twitter.
- ¡Ah! Ya llegó a casa. Ya puedes respirar.
- Ya lo hacía antes. De todas las maneras, estoy pensando muy en serio en llamar a Su.
- Claro, papá - Dijo medio en mofa David.
- ¡No seas gilipollas!
- ¡Si me lo dicen no me lo creo! - Exclamó David sin poder parar de reírse.
- ¡¿Qué?! ¡¿Qué no te crees?! ¡Deja de reírte y explícame el qué!
- Nada, nada.



domingo, 8 de septiembre de 2013

BAJO UNA ACACIA IX


David mira asombrado a Brais y dice con extrañeza:
- ¿Imbécil? ¿Pero tú le conoces o hablas por hablar?
- Solamente le conozco de vista y por lo que me ha contado Susana.
- Ya, se nota que te cae genial, para conocerle sólo de vista…
- Te he dicho que Silke es muy amiga de Susana, y… ¡No pongas esa cara! Ya sabes que “Su” me cuenta todo lo que le preocupa y la historia de Silke con ese hombre le tenía muy preocupada.
- Pues para tener a Su preocupada, la cosa debía ser un poco seria. - Intenta indagar David.
- Ese hombre es un miserable, así que comprendo perfectamente la preocupación de Su.
- ¿Un miserable? Anonadado me tienes de lo que sabes para lo poco que te interesa la chica.
- No es que sepa mucho, sólo cuatro cosas y ese tío no es trigo limpio. Y sin que sirva de precedente te diré que no me hace ninguna gracia que Silke se haya ido con él.
- Tranquilo, dentro de un rato llamamos a Susana y que le de un toque y así nos quedamos más tranquilos.
- Sí, será lo mejor.

David mira a su amigo y comienza a sonreír. A lo que Brais le dice algo irritado:
- No sé de que ríes pero esto no es gracioso en absoluto.
- No, no lo es. Cierto. Pero tú sí. - Contesta David riendo - ¿Recuerdas lo que te dije antes? ¿Eso de que te buscases a alguien que se pueda tragar su orgullo sólo para abrazarte aunque acabéis de discutir?
- Sí.
- Pues eso.
- Pues eso, ¿qué? ¿Ella?
- Por ejemplo. No entiendo como todavía no tienes su teléfono.
- Por la sencilla razón de que no la veo como pareja.
- ¿Por? ¡Sorpréndeme Brais!
- Es demasiado buena chica para mí. ¿Te vale la respuesta?
- ¡¿Qué?! - Exclama David entre espantado e incrédulo - Es la excusa más idiota que he escuchado nunca.
- ¡Oh dios! ¿Pero desde cuándo nuestra conversación ha derivado a esto?
- Estas cosas pasan cuando te quejas de las chicas buenas y lloras por las malas en una misma tarde. Y yo estoy aquí para recordarte que estás fatal. - Sentenció David.
- ¡Desde luego! ¡Lo que tengo que aguantar contigo! Voy a pagar para irnos.

- ¡Dale un besito al camarero!