En la barra, Bárbara y Sergio charlaban animadamente
sobre su serie de televisión favorita del momento, cuando Brais se acerca a
pagar.
- No te diré nada, tranquilo, pero ¡uy lo que te
queda por ver!
- Bueno pues no me cuentes nada, que quiero llevar el
ritmo de la serie, no me adelantes nada de los libros que te conozco.
- Lo intentaré, ¡pequeñín!
Brais, cuando escuchó esto, miró a Bárbara y luego al
camarero sin poder evitar una sonrisa y preguntó con normalidad:
- ¿Me cobras por favor?
- ¡Claro! - Respondió Sergio.
Bárbara jugaba con su móvil, sin prestar atención a
ninguno de los dos y, sin levantar la vista de la pantalla, comunicó a Sergio
que Silke le había escrito el tweet acordado; Brais no perdía detalle de nada.
Brais recogió la vuelta y se dirigió aliviado a la mesa con David, a quien
contó todas las novedades.
- Me acabo de enterar que Silke ha llegado a casa y
que tiene Twitter.
- ¡Ah! Ya llegó a casa. Ya puedes respirar.
- Ya lo hacía antes. De todas las maneras, estoy
pensando muy en serio en llamar a Su.
- Claro, papá - Dijo medio en mofa David.
- ¡No seas gilipollas!
- ¡Si me lo dicen no me lo creo! - Exclamó David sin
poder parar de reírse.
- ¡¿Qué?! ¡¿Qué no te crees?! ¡Deja de reírte y
explícame el qué!
- Nada, nada.




















