En otra mesa, las cosas sucedían de otra forma. Los
dos amigos siguen enfrascados en su conversación hasta que estalla la tormenta,
se va la luz y todo el mundo calla excepto un teléfono.
David anuncia:
-¡Uy! Vaya, de
quién es el teléfono…
Brais pone cara de circunstancia y dice:
- No me digas…
Mientras Silke por fin responde al teléfono, los
otros dos intentaban escuchar la conversación.
- ¿Escuchas algo? - Pregunta Brais.
- No mucho la verdad pero sólo te diré que por los
gestos, la conversación no es muy agradable.
- ¿No? ¡Que raro! Nunca pensé que se pondría de mal
humor.
- Pues sí, e incluso creo que se marcha. ¡No!
¡Espera! Está hablando con la chica de la otra mesa.
- Se conocerán.
- Puede, ¡Ey ey ey! ¿Decías que es tímida?
- Sí, bastante.
- Pues para ser tímida, habla muy confiadamente con
el camarero… - Comenta David para observar la reacción de su amigo.
- ¡Hombre pero que cosas tienes! Si va a pagar tendrá
que hablar con el camarero.
- Claro, si ya sé que tú cuando pagas también le das
dos besos al camarero. - Responde irónicamente David.
- Sólo si es guapa. - Responde Brais y añadiendo al
instante - ¡¿Pero bueno?! ¡¿Qué te pasa con esta chica?! ¡Deja que hable con
quien quiera!
David miró a su amigo con extrañeza por su
indiferencia, comenzando a pensar que era fingida, y continuó relatando todo lo
que sucedía a su alrededor.
- Definitivamente vienen a buscarla. Su cita se ha
quedado en la puerta. - Remarca David.
- ¡Déjala tranquila, que vaya donde quiera! Empiezas
a parecerte a un pretendiente celoso.
- Pues su acompañante ya ha llegado.
Inmediatamente Brais se da la vuelta, y observa quien
es y exclama:
- ¡No puedo creer que se vaya con ese imbécil!
Blanka




















3 comentarios:
Blanka!!!!....sigue vibrando tu historia.....Felicidades.
Me alegro de que te siga gustando. Besos
Me alegro de que te siga gustando. Besos
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