sábado, 18 de mayo de 2013

BAJO UNA ACACIA III


La puerta de la cafetería se abrió y entraron un par de grupos de amigos montando ruido, por lo que Silke despegó la mirada pero enseguida se volvió a centrar en su lectura. No llegaron ni a pasar ni cinco minutos, cuando Brais entró junto con un amigo en la cafería. Venían riendo y sacudiéndose la lluvia que había vuelto a caer con fuerza e incluso a lo lejos se veían relámpagos. Se sentaron en una mesa en el lado opuesto de donde se encontraba Silke, que ni se había dado cuenta de su presencia. El lugar escogido por ellos dos, dejaba a David de frente a Silke y a Brais de espaldas.
Cuando ambos pidieron al camarero unas cañas y daban el primer sorbo, David echó una miradita por la cafetería. Mientras lo hacía Brais se  reía y movía la cabeza con gesto de negación, y dijo:
- ¡Ay que ver! ¡¿No cambias, eh?!
- Deformación profesional - le respondió.

Los dos se rieron, aunque David siguió curioseando hasta que sus ojos se pararon en un punto concreto del bar, y comentó:
- ¡Uff! ¡Vaya par de hermanas!
- ¿De hermanas? - Preguntó Brais
- Si no son hermanas, se dan un aire - Respondió David.
- ¿Dónde?
- Justo en la otra punta del bar. Una enfrascada en un portátil y la otra leyendo.


Brais se gira y es cuando reconoce a Silke y le dice a su amigo:
- No son hermanas.
- ¿Las conoces? - Preguntó David intrigado.
- Sólo a una de ellas, que por cierto es amiga de Susana.
- ¿Qué? - Dijo extrañado David
- Si, como lo oyes. ¿Susana no te ha presentado nunca a Silke?
- No, aunque ha salido alguna vez ese nombre en alguna conversación, pero nada más.
- Pues debes ser al único al que no se la presentado.
- ¿Esa chica es Silke? ¡Quien lo iba a decir! Voy a tener que hablar seriamente con Susana. - Medita en voz alta David.
- ¿Por? ¿Sabes algo que yo no sepa? - Preguntó extrañado Brais
- No sé si debería contártelo pero cuando me lo contó Susana no pude dejar de reírme en días. Por lo visto se la presentó al chulo de Armando, así en plan cita a ciegas. Y ella ni corta ni perezosa en un despiste se piró. Y les dejó plantados allí, a la propia Susana, a Marcos y a Armando.
- ¡No me digas! - Exclamó Brais y empezó a reírse con ganas, como si no lo hubiese hecho nunca, y en realidad era cierto. Hacía varios meses que no se reía así.

En cuanto pudo controlar la risa, Brais comunicó a David que se acercaba a saludar a Silke.
- Voy a acercarme a saludar, enseguida vuelvo.
- Tómate el tiempo que quieras.

Blanka




8 comentarios:

Unknown dijo...

Yo imaginaba que Brais llegaría solo,que estará pensando Silke? (La segunda imagen preciosa) Espero con gusto la conversación entre ellos.Un placer.:

Giancarlo dijo...

buona domenica...ciao

Recomenzar dijo...

hola

Recomenzar dijo...

Me ha encantado lo bello que escribes

Mi nombre es Mucha dijo...

Te dejo Tambien mi otro blog
Un abrazo enorme

artur dijo...

Se pone más interesante !!
Esperando una nueva entrega !!....
Saludos !!

H dijo...

Me gusta su carácter.........

Besos.

Blanka dijo...

Gracias por los comentarios!! :))