martes, 18 de febrero de 2014

FRASES 211 - 220

FRASE 211
Aquel que sigue los impulsos de su naturaleza es el que al final gana.
Maquiavelo

FRASE 212
Debe valorarse la opinión de los estúpidos: están en mayoría.
Lev Tolstoi

FRASE 213
La bondad no hace tan felices a los hombres como la felicidad les hace buenos.
Walter Savage Landor

FRASE 214
La paciencia es una virtud, excepto cuando se trata de apartar los inconvenientes.
Margaret Thatcher

FRASE 215
El umbral del templo de la sabiduría es el conocimiento de nuestra propia ignorancia.
Charles H. Spurgeon

FRASE 216
Lo bello es aquello que es inteligente sin reflexión.
André Maurois

FRASE 217
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Antoine de Saint- Exupéry

FRASE 218
El ideal de la calma es un gato sentado.
Jean Renard

FRASE 219
Ninguna prueba de inteligencia sobrepasa a aquélla de ver al mundo tal cual es y encontrarlo bueno.
Henri M. Montherlant

FRASE 220
Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia.

Lema de la Federación de Enseñantes Belga.

martes, 31 de diciembre de 2013

¡¡FELIZ 2014!


Este año tiene que venir mucho mejor que el pasado.

martes, 24 de diciembre de 2013

lunes, 2 de diciembre de 2013

ESA LÁGRIMA


Descubrí en un rincón aquella lágrima escondida.
Esa lágrima guardaba el sentimiento aún mantenido.
Lágrima que no quería borrar tu nombre aferrado a mi memoria.
Esa lágrima cayó, limpió y arrastró el dolor; enviando el sufrimiento al olvido.
Lágrima transformada en un arco iris como reflejo de la luz sobre la tormenta.

Blanka

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sábado, 26 de octubre de 2013

UN ADIÓS



Hace casi un mes que te fuiste y todavía al entrar en casa sigo abriendo la puerta con cuidado.
Gracias por estos casi 10 años juntas. Te echaré mucho de menos.

Blanka


martes, 17 de septiembre de 2013

BAJO UNA ACACIA X


En la barra, Bárbara y Sergio charlaban animadamente sobre su serie de televisión favorita del momento, cuando Brais se acerca a pagar.
- No te diré nada, tranquilo, pero ¡uy lo que te queda por ver!
- Bueno pues no me cuentes nada, que quiero llevar el ritmo de la serie, no me adelantes nada de los libros que te conozco.
- Lo intentaré, ¡pequeñín!

Brais, cuando escuchó esto, miró a Bárbara y luego al camarero sin poder evitar una sonrisa y preguntó con normalidad:
- ¿Me cobras por favor?
- ¡Claro! - Respondió Sergio.

Bárbara jugaba con su móvil, sin prestar atención a ninguno de los dos y, sin levantar la vista de la pantalla, comunicó a Sergio que Silke le había escrito el tweet acordado; Brais no perdía detalle de nada. Brais recogió la vuelta y se dirigió aliviado a la mesa con David, a quien contó todas las novedades.
- Me acabo de enterar que Silke ha llegado a casa y que tiene Twitter.
- ¡Ah! Ya llegó a casa. Ya puedes respirar.
- Ya lo hacía antes. De todas las maneras, estoy pensando muy en serio en llamar a Su.
- Claro, papá - Dijo medio en mofa David.
- ¡No seas gilipollas!
- ¡Si me lo dicen no me lo creo! - Exclamó David sin poder parar de reírse.
- ¡¿Qué?! ¡¿Qué no te crees?! ¡Deja de reírte y explícame el qué!
- Nada, nada.



domingo, 8 de septiembre de 2013

BAJO UNA ACACIA IX


David mira asombrado a Brais y dice con extrañeza:
- ¿Imbécil? ¿Pero tú le conoces o hablas por hablar?
- Solamente le conozco de vista y por lo que me ha contado Susana.
- Ya, se nota que te cae genial, para conocerle sólo de vista…
- Te he dicho que Silke es muy amiga de Susana, y… ¡No pongas esa cara! Ya sabes que “Su” me cuenta todo lo que le preocupa y la historia de Silke con ese hombre le tenía muy preocupada.
- Pues para tener a Su preocupada, la cosa debía ser un poco seria. - Intenta indagar David.
- Ese hombre es un miserable, así que comprendo perfectamente la preocupación de Su.
- ¿Un miserable? Anonadado me tienes de lo que sabes para lo poco que te interesa la chica.
- No es que sepa mucho, sólo cuatro cosas y ese tío no es trigo limpio. Y sin que sirva de precedente te diré que no me hace ninguna gracia que Silke se haya ido con él.
- Tranquilo, dentro de un rato llamamos a Susana y que le de un toque y así nos quedamos más tranquilos.
- Sí, será lo mejor.

David mira a su amigo y comienza a sonreír. A lo que Brais le dice algo irritado:
- No sé de que ríes pero esto no es gracioso en absoluto.
- No, no lo es. Cierto. Pero tú sí. - Contesta David riendo - ¿Recuerdas lo que te dije antes? ¿Eso de que te buscases a alguien que se pueda tragar su orgullo sólo para abrazarte aunque acabéis de discutir?
- Sí.
- Pues eso.
- Pues eso, ¿qué? ¿Ella?
- Por ejemplo. No entiendo como todavía no tienes su teléfono.
- Por la sencilla razón de que no la veo como pareja.
- ¿Por? ¡Sorpréndeme Brais!
- Es demasiado buena chica para mí. ¿Te vale la respuesta?
- ¡¿Qué?! - Exclama David entre espantado e incrédulo - Es la excusa más idiota que he escuchado nunca.
- ¡Oh dios! ¿Pero desde cuándo nuestra conversación ha derivado a esto?
- Estas cosas pasan cuando te quejas de las chicas buenas y lloras por las malas en una misma tarde. Y yo estoy aquí para recordarte que estás fatal. - Sentenció David.
- ¡Desde luego! ¡Lo que tengo que aguantar contigo! Voy a pagar para irnos.

- ¡Dale un besito al camarero!


jueves, 29 de agosto de 2013

BAJO UNA ACACIA VIII


En otra mesa, las cosas sucedían de otra forma. Los dos amigos siguen enfrascados en su conversación hasta que estalla la tormenta, se va la luz y todo el mundo calla excepto un teléfono.
David anuncia:
-¡Uy! Vaya,  de quién es el teléfono…
Brais pone cara de circunstancia y dice:
- No me digas…
Mientras Silke por fin responde al teléfono, los otros dos intentaban escuchar la conversación.
- ¿Escuchas algo? - Pregunta Brais.
- No mucho la verdad pero sólo te diré que por los gestos, la conversación no es muy agradable.
- ¿No? ¡Que raro! Nunca pensé que se pondría de mal humor.
- Pues sí, e incluso creo que se marcha. ¡No! ¡Espera! Está hablando con la chica de la otra mesa.
- Se conocerán.
- Puede, ¡Ey ey ey! ¿Decías que es tímida?
- Sí, bastante.
- Pues para ser tímida, habla muy confiadamente con el camarero… - Comenta David para observar la reacción de su amigo.
- ¡Hombre pero que cosas tienes! Si va a pagar tendrá que hablar con el camarero.
- Claro, si ya sé que tú cuando pagas también le das dos besos al camarero. - Responde irónicamente David.
- Sólo si es guapa. - Responde Brais y añadiendo al instante - ¡¿Pero bueno?! ¡¿Qué te pasa con esta chica?! ¡Deja que hable con quien quiera!

David miró a su amigo con extrañeza por su indiferencia, comenzando a pensar que era fingida, y continuó relatando todo lo que sucedía a su alrededor.
- Definitivamente vienen a buscarla. Su cita se ha quedado en la puerta. - Remarca David.
- ¡Déjala tranquila, que vaya donde quiera! Empiezas a parecerte a un pretendiente celoso.
- Pues su acompañante ya ha llegado.
Inmediatamente Brais se da la vuelta, y observa quien es y exclama:
- ¡No puedo creer que se vaya con ese imbécil!

Blanka




miércoles, 17 de julio de 2013

BAJO UNA ACACIA VII


- ¡Menuda llamadita! - Dice la amiga del camarero, acercándose a la mesa de Silke y sacándola de sus cavilaciones.
- Sí, un desastre… - Dándose cuenta de que, mientras hablaba, la luz había vuelto.
- ¡No te preocupes! Creo que sólo lo hemos oído claramente Sergio y yo. Por cierto soy Bárbara.
-¡Hola! Yo Silke. ¿Quién es Sergio?
- El camarero grandote. Si se entera de que le llamo así no me vuelve a servir una cerveza fría en la vida. - Dijo Bárbara sonriendo y arrancando una sonrisa a Silke. Mirándola de refilón.
- ¡Menos mal! No me resulta agradable que desconocidos me vean perdiendo los papeles.

Bárbara sonríe con aire meditabundo y le pregunta:
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- ¡Claro!
- Llevo un rato pensando y creo que ya te conocía. Por supuesto que no personalmente pero si de las redes. De Twitter.
- Puede ser, tengo twitter, soy @Sburb
- ¡Sí! ¡Eres tú! Soy @Brti85
- ¡No me digas! Sí, hablamos a diario.
- Que manera de conocernos… Me alegro mucho de haberte conocido, Silke.
- A mi también, me ha encantado.
- A ver, ¿qué te pasa?
- Puff, pasarme lo que se dice pasarme, nada.
- ¿Entonces? - Pregunta Bárbara, esperando una respuesta que no llega. - ¿Tiene algo que ver con los guaperas de la otra mesa?
- ¿Con esos dos?
- ¡No vale responder con otra pregunta!
-Está bien… No tiene nada que ver con ese par. Más bien con mi ex. Ese capullo del que no consigo despegarme aunque fuera él quien se fuera.
- ¿Y qué quiere? ¿Dar en la herida?
- Por mucho que quiera dar, ya no hay herida, sólo queda una cicatriz.
- Mejor así. ¿Y qué quiere ahora?
- Buena pregunta, pero me imagino que se habrá cansado de su último lío y viene a ver si sigo “loca por él”, el muy cretino.
- ¿Y no lo has aclarado?
- Yo sí, pero se hace el que no se entera y vuelta a empezar. Tantea el terreno insistentemente y no me deja en paz. Por eso prefiero decirle las cosas claras de entrada y que busque otro lío para que a mi me deje seguir tranquila con mi vida.
- ¿Qué pasa que tiene un enganche contigo?
- No lo creo, más bien pienso que está mal de la cabeza y que no sabe como callar su conciencia.
- ¡Hombres! Y luego las complicadas somos nosotras…
- La cosa es que en breve vendrá a buscarme y tendré otra charla igual que la de hace unos  seis meses.

En ese momento se acerca Sergio y les dice, dirigiéndose a Silke:
- No te dejes engañar por la bruja ésta, que acabarás haciéndole budú a tu jefe un sábado noche.
-¡Oye! - Exclama Bárbara.
- Pues no estaría mal… quien dice jefe dice ex, camareros grandotes…
- ¡Ey! - Dice Sergio - En vez de una bruja, ¡Sois dos!
- ¿A qué no sabes quien es? - Le pregunta Bárbara.
- No.
- ¡Es @Sburb en Twitter!
- ¡No me digas! ¡Qué pequeño es el mundo! Ya tienes un amigo aquí.

Silke se levanta de la mesa saluda a Sergio con dos besos, dándose cuenta de que Luis está esperando fuera en el coche. Cuando va a pagar Sergio invita tanto a Silke como a Bárbara a la consumición. Según se iba, Bárbara le dice:
- Cuando te hayas librado de ese pelma escribe un tweet clave para saber que estás en casa.
- ¡Ok, lo haré! - Mirando a Sergio - ¡Hasta la próxima!
- ¡Aquí estaremos! ¡Vuelve cuando quieras!
- ¡No lo dudes!

E inmediatamente después, Silke sale de la cafetería sin despedirse de Brais y sin mirar atrás.


martes, 9 de julio de 2013

lunes, 17 de junio de 2013

BAJO UNA ACACIA VI



Mientras, en otra mesa, Silke se encuentra metida en sus pensamientos y elucubraciones, castigándose a sí misma.

“Silke eres una mentirosa. ¡Te vas a quemar en el infierno! aún no sé como se me ocurrió venir aquí, de donde sacaría yo esta idea absurda. He quedado como una torpe e incluso me ha parecido notar que Brais se ha acercado por compromiso. ¡Que digo parecido! Ha sido más que evidente. ¿Seguirá con “la tipín” esa? ¡Pues claro que sí! Está amargado, así que sí.”

Silke da un sorbo a su batido y luego otro y otro y otro… todo esto con la mirada fija en un libro al que ya no prestaba atención era incapaz de concentrarse en la lectura.

“¡Nada, y encima, ni puedo disimular bien si quiera! ¡Menudo tango se están marcando las letras del libro! Muy oportunas por cierto… aunque por lo menos tengo colocado el libro al derecho. ¿Me están mirando? No, no. Ideas tuyas Silke, deja de creer lo que no es. Ehm pues sí, está mirando el amigo. ¡Que descarado! Pero no, no. Eso es imposible. ¡Otra vez! Pues va a ser que si.  ¡Para que luego digan que los tíos no son cotillas! Y lo peor es que vuelve a oscurecerse el cielo. ¡Vaya día de truenos que he elegido para hacer el tonto! ¡Con el miedo que tengo a las tormentas!”

En la calle, mientras, se había estado formando una tormenta que amenazaba con caer en breve, de hecho en la distancia se podían observar los primeros rayos cortando el cielo. Uno de los rayos fue a caer cerca, dejando a esa zona de la ciudad sin luz. Justo en ese momento del estruendo del rayo, mientras era atrapado por un para rayos, comenzó a sonar el teléfono móvil de Silke. Ésta comienza a buscarlo en su bolso pero no lo encuentra y el teléfono se queda en silencio.

“Vaya, que oportuno, ¡y encima no lo encuentro!”

Vuelve a sonar su teléfono con insistencia, y esta vez toda la cafetería escucha la sintonía del móvil. Como buena seguidora de Star Wars que se precie, su melodía es la Marcha Imperial.

“Ya estamos otra vez. ¿Dónde se habrá metido el teléfono? Esto me pasa por meter tanto “por si acaso” en el bolso. ¡Ah! Aquí estás. ¡Vaya el que faltaba!”

Silke miraba la pantalla del móvil y lee Luis. Le costó reaccionar hasta que se fijó en que todo el mundo de la cafetería tenía un ojo puesto sobre ella y sintiendo la obligación de responder a esa llamada que no le apetecía haber recibido. Así que contestó.

- ¿Si? Dime - Contesta Silke a la llamada.
- ¿Dónde estás? Llegas tarde - Dice su interlocutor.
- No llego tarde a ningún sitio - replica ella.
- Sí, estoy esperándote - Comunica Luis.
- ¿Por qué ibas a estar esperándome? - Pregunta Silke medio incrédula.
- Habíamos quedado. Estoy en la puerta de tu casa. - Aclara Luis.
- No habíamos quedado. Tu hiciste una propuesta y te dije que no. - Respondió Silke enfadada.
- Oye, ya que estás por ahí y como seguro que estás sin paraguas, voy a buscarte, te acerco a casa y de paso charlamos… - Propone Luis con una voz sugerente.
- Pues no creas que me apetece verte, pero como vas a estar llamando hasta aburrirme, ven. Estoy en la cafetería Sol del Paseo Marítimo. Pero desde ya te digo que la respuesta es y será NO.
- Bueno, ya veremos… - Sentenció Luis.

Silke colgó el teléfono de muy mal humor y volvió a la realidad. Miró a su alrededor y sintió como si todo el mundo le hubiera estado escuchando y observando. Y dijo, en voz alta sin darse cuenta: “¡Vaya mierda!”

Mientras sus pensamientos eran tales como:
“Por suerte tiene que llamar este memo ahora, y venir encima. Y se creerá que le tengo que dar las gracias por nada… Bueno sí por fastidiarme el plan. ¡Mi gran plan caótico! Encima va a venir Luis estando aquí Brais… ¿Habrá escuchado la conversación? Tengo la ligera sensación de que me ha oído toda la cafetería. ¡Ay madre! ¡Que desastre! Estoy por pedirme una copa bien cargadita. Aunque mejor no, no vaya a ser que termine de arreglar el día… Silke, recoge y acércate a la barra a pagar y a terminar la tarde con dignidad”.




sábado, 8 de junio de 2013

BAJO UNA ACACIA V


Brais al llegar a su mesa compartida recibe una mirada expectante de su amigo que se muere de ganas por hacerle rabiar.
- Ya estoy aquí - Anunció Brais
- Ya te veo… Con una sonrisa de oreja a oreja por cierto… ¿Qué tal la charla? - Le pregunta David pícaramente.
- Pues que quieres que te diga, como todo este tipo de charlas. - Replica Brais.
- No sé a que te refieres. - Dice David asombrado.
- Te lo tengo que explicar todo, pues que es una de esas personas a las que hablas por caridad, porque te da pena. - Explica Brais.
- ¡Que asco! Me acabas de recordar a Armando. - Replica David.
- ¿A Armando? ¡No fastidies! - Responde Brais ofendido.
- Pero calcadito, además,,, - Remarca David con saña.
- ¿Ya estás con tus puyas? - Pregunta Brais en tono ofendido.
- ¡¿Puyas?! Esta vez no, te lo aseguro. Soy tu amigo y te digo que así no vas bien. ¡¿Cómo se te ocurre decir que hablas a alguien por pena?! ¡Tú no eres así! - Respondió David cabreado.
- O quizás sÍ lo sea. ¡Llevo una temporada bastante estresante! ¡De mal humor! Y necesitando pensar un poco en mí.
- A ver Brais, que necesites pensar en ti lo entiendo, y que en estos momentos haya cosas que te molesten más ahora que antes, también. Pero lo de hablar a alguien por pena… No. Por ejemplo Silke. ¿De verdad le metes en el círculo de la pena?
- Sí. - Respondió Brais secamente.
- Pues si es así, es mejor que le ofrezcas sólo un saludo o mejor, que no le dirijas la palabra y acabas antes. Y más si a esa persona se le ve que es maja. De esas que no traicionan y que además tienen ese toque adorable. - Manifiesta David.
- Tu estás fatal… ¿Adorable?- Pregunta incrédulo Brais.
- Sí. Tiene miedo a los relámpagos. Adorable. Ni se te ocurra girarte que le hablas por pena. - Advierte David al ver la intención de Brais.
- Eres un cabrón, ¿Te lo había dicho?
- Alguna que otra vez. Pero tú te has vuelto un verdadero amargado. - Dijo David entre risas.
- ¿Sin acritud, no?
- La verdad es que con toda la acritud del mundo. Últimamente no te reconozco, en serio. No te reconozco. No sé qué te han hecho, pero has dado un giro de 180º.
- Pensé que no se me notaba tanto, pero después de lo que he pasado con Candela… no me he reencontrado conmigo mismo y menos con la humanidad… - Confiesa Brais a David.
- ¡Pues por lo que más quieras reencuéntrate de una vez! Porque tú con mal de amores eres un demonio y encima ligón. - Dice David para quitar peso a la conversación.
- Si no pones la puntilla no puedes vivir. No sé como tú puedes haber tenido esa suerte con las mujeres. - Dice con cierta envidia Brais.
- ¡¿Suerte?! - Pregunta David extrañado - Que concepto más raro tienes tú de la suerte. Vamos, que decidan que su trabajo es más importante que tú, tampoco es una gran suerte.
- Eso es un pequeño desencuentro.
-¡¿Pequeño desencuentro?! - Exclama David.
- Pero quedasteis como amigos, ¿o no? Lo arreglasteis así, hablando.
- ¡Que remedio! - Asume David resignado y poco convencido.
- No me he explicado bien. Ya sé que fue un palo para ti, pero Celia era buena persona. Si ahora necesitases algo, ella estaría ahí como una amiga. - Aclara Brais.
- Sí, Celia es buena persona. Hasta ahí de acuerdo. Incluso su familia me sigue tratando como a uno más. - Reconoce con cierta pena.
- A eso es a lo que me refiero. Buena gente. Siempre das con buena gente.
- Sencillo, busco buena gente, no busco otra cosa. Incluso con las “amigas”. - Explica David.
- Seguro… Ve diciéndome tu  truco. - Responde con perspicacia Brais.
- ¡Eh! Ese tonito colega… - Dice sonriendo David - Pero para que veas que soy buen amigo te diré que lo único que hago es buscar a alguien en el que pueda ver que, si discutimos, el mundo se le cae encima como me pasa a mí, y que si en algún momento se traga su orgullo sea sólo para abrazarme, es mi chica.
- Eso hago yo y no me da los mismos resultados.
- No. Tú buscas Barbies. - Replicó David.
- Claro, sólo yo… por eso todas tus ex, son preciosas.
- Sólo diré, que yo no hablo a nadie por pena… - concluyó David.

Mientras, en otra mesa…

Blanka


viernes, 31 de mayo de 2013

BAJO UNA ACACIA IV


Mientras Brais se  iba acercando a la mesa de Silke se fue fijando en las dos mujeres que habían llamado la atención a David, llegando a la conclusión de que Silke y la chica desconocida si que se daban ese aire del que hablaba su amigo. Complexión similar. El pelo ondulado, que aunque de longitud similar, el color variaba por muy poco, siendo unos tonos más oscuros el pelo de Silke que el de la otra chica, que era más rubia. Las dos con ojos de forma almendrada, más grandes los de Silke y con un color verde impactante frente a los castaños de la desconocida. Esto tendría que aclarárselo después a David.
Llegó a la mesa siendo observado por la chica desconocida que parecía haberse dado cuenta de que la había estado observando, al contrario que Silke que seguía enfrascada en su libro.
Brais comenzó la conversación con un hola abierto que despertó de su concentración a Silke que respondió asustada con otro hola y a punto estuvo de saltar y salir corriendo al comprobar quien se dirigía a ella.
- ¿Qué tal todo? Hacía mucho tiempo que no te veía… - Continuó Brais.
- Pues todo bien como siempre, sin mucha novedad que contar. - Respondió ella.
- Bueno, a veces eso es ya una buena noticia
- La verdad es que sí, aunque de vez en cuando también se agradece algún cambio.
- Sí, también es cierto. ¿Y cómo es que estás por esta zona?
- He llegado de casualidad, salí de casa con la intención de dar un paseo pero al final me tuve que guarecer de la lluvia.
- ¡Vaya! Siento lo de tu paseo.
- Son cosas que pasan, de todas formas he aprovechado para leer. ¿Y tú?
- Pues creo que nos ha pasado prácticamente lo mismo. Salí a dar un paseo con un amigo y al final tomaremos unas cañas antes de volver a casa. Y ahí le he dejado solo, tendré que ir a ver qué hace.
- Muy bien. ¡Me alegro de haberte visto!
- ¡Igualmente! ¡Hasta otra!

Y Brais se volvió a la mesa con David.

Blanka


sábado, 18 de mayo de 2013

BAJO UNA ACACIA III


La puerta de la cafetería se abrió y entraron un par de grupos de amigos montando ruido, por lo que Silke despegó la mirada pero enseguida se volvió a centrar en su lectura. No llegaron ni a pasar ni cinco minutos, cuando Brais entró junto con un amigo en la cafería. Venían riendo y sacudiéndose la lluvia que había vuelto a caer con fuerza e incluso a lo lejos se veían relámpagos. Se sentaron en una mesa en el lado opuesto de donde se encontraba Silke, que ni se había dado cuenta de su presencia. El lugar escogido por ellos dos, dejaba a David de frente a Silke y a Brais de espaldas.
Cuando ambos pidieron al camarero unas cañas y daban el primer sorbo, David echó una miradita por la cafetería. Mientras lo hacía Brais se  reía y movía la cabeza con gesto de negación, y dijo:
- ¡Ay que ver! ¡¿No cambias, eh?!
- Deformación profesional - le respondió.

Los dos se rieron, aunque David siguió curioseando hasta que sus ojos se pararon en un punto concreto del bar, y comentó:
- ¡Uff! ¡Vaya par de hermanas!
- ¿De hermanas? - Preguntó Brais
- Si no son hermanas, se dan un aire - Respondió David.
- ¿Dónde?
- Justo en la otra punta del bar. Una enfrascada en un portátil y la otra leyendo.


Brais se gira y es cuando reconoce a Silke y le dice a su amigo:
- No son hermanas.
- ¿Las conoces? - Preguntó David intrigado.
- Sólo a una de ellas, que por cierto es amiga de Susana.
- ¿Qué? - Dijo extrañado David
- Si, como lo oyes. ¿Susana no te ha presentado nunca a Silke?
- No, aunque ha salido alguna vez ese nombre en alguna conversación, pero nada más.
- Pues debes ser al único al que no se la presentado.
- ¿Esa chica es Silke? ¡Quien lo iba a decir! Voy a tener que hablar seriamente con Susana. - Medita en voz alta David.
- ¿Por? ¿Sabes algo que yo no sepa? - Preguntó extrañado Brais
- No sé si debería contártelo pero cuando me lo contó Susana no pude dejar de reírme en días. Por lo visto se la presentó al chulo de Armando, así en plan cita a ciegas. Y ella ni corta ni perezosa en un despiste se piró. Y les dejó plantados allí, a la propia Susana, a Marcos y a Armando.
- ¡No me digas! - Exclamó Brais y empezó a reírse con ganas, como si no lo hubiese hecho nunca, y en realidad era cierto. Hacía varios meses que no se reía así.

En cuanto pudo controlar la risa, Brais comunicó a David que se acercaba a saludar a Silke.
- Voy a acercarme a saludar, enseguida vuelvo.
- Tómate el tiempo que quieras.

Blanka




viernes, 10 de mayo de 2013

BAJO UNA ACACIA II


Así que ahí estaba, sentada justo en la mesa que ofrece una visión perfecta de toda la cafetería. Mientras esperaba sentada comenzó a sentir ansiedad y cada vez que se abría la puerta daba un saltito involuntario en la silla e incluso sentía un cosquilleo por las piernas cada vez que escuchaba una voz profunda. Se llegó a decir a sí misma que parecía una psicópata acosadora y que si Brais no aparecía, no volvería a hacer una locura de este tipo otra vez.
Silke salió de sus pensamientos gracias a la chica que estaba sentada en la mesa de al lado con su portátil. Esta chica dijo en voz alta y con una clara intención de ser escuchada: “A ver que yo aquí vengo por la wifi no por la cerveza”
El comentario iba dirigido de una manera obvia al camarero que a su vez sonrió y se dirigió hacia la chica para decirle:
-¡Ya estamos Bárbara!
- Si no te digo estas cosas ni te enteras que estoy aquí.
- ¡¿Cómo que no?!
- ¡Ingrato! ¿Qué tal el día?
…..

Silke, viendo que estos dos se conocían y que probablemente eran amigos, se centró en su situación, miró por la ventana y se fijó en que había dejado de llover aunque el cielo pronosticaba una tormenta y de las grandes. Menos mal que había sido previsora y se había traído un libro, que acompañado de un batido estaba haciendo muy llevadera esa tarde lluviosa después de todo.
Con la mirada aún perdida en el exterior tanteó buscando su marca páginas personalizado, y se enfrascó en la lectura ignorando todo a su alrededor.

La puerta de la cafetería se abrió y…



sábado, 4 de mayo de 2013

BAJO UNA ACACIA I.




Silke se acercó a la cafetería. Hacía tiempo que no le veía, aunque lo peor que llevaba era su falta de noticias. Sólo había charlado con Brais un par de veces, nada memorable. Fueron unas conversaciones tan educadas como intrascendentes. Pero que aún sin ser muy relevantes, para ella habían significado mucho, tanto como poder dejar de sentirse invisible. Él podía no hacerla mucho caso pero no ignoraba su presencia, su vida o su existencia.
Por su parte, Brais, no había dado mayores explicaciones, simplemente desapareció, no sin antes haber comentado un par de cosas que revelaban ciertos detalles de su marcha, algo así como una especie de explicación de lo que le estaba agobiando.
A Silke, por supuesto le habían llegado esos rumores pero no les dio mayor importancia ya que no era la primera vez que los escuchaba, así que se figuró que en cuanto pasaran un par de días él volvería.
Se equivocó. Brais no volvió a aparecer. Así que ni corta ni perezosa decidió presentarse en la cafetería donde le había visto por primera vez, y comprobar in situ si todavía paseaba cerca de la zona o incluso si tenía mucha suerte él podría pasarse por allí.

Blanka



sábado, 20 de abril de 2013


Te miro mientras duermes, descansando de un día ajetreado con la auténtica seguridad de que incluso dormido sigues dando vueltas a todas esas ideas y proyectos que siempre fluyen a través de ti.

Algunas veces, incluso sonríes y te imagino soñando con alguna ocurrencia, no sé si tuya o mía pero con esa sonrisa franca, de confianza.

Por las mañanas espero tus buenos días, y ese beso despistado en mi sien al despertarme mientras terminas de arreglarte y te marchas a trabajar.

Noto tu mano en mi espalda aunque ni pueda abrir los ojos mientras juegas con mis pecas aunque se te haga tarde.

Intuyo tu sonrisa igual que el pensamiento dentro de una bola de cristal.

Blanka



sábado, 13 de abril de 2013

JUNTOS




Juntos en el tren, abrazados  al calor de sus cuerpos van contemplando los paisajes exteriores; dejando la mente volar a lugares intangibles mientras observan el mundo a través de un cristal y sueñan con su nueva vida.

Así juntos, protegiendo a un cuerpecito diminuto, suave y cálido; todo desaparece a su alrededor y sólo están ellos contemplándose de vez en cuando.

Ellos han encontrado ese ingrediente especial. Ése, que hace que la receta sea especial y propia, sin que importe cuanto camino se haya recorrido para encontrarlo.

Blanka





lunes, 8 de abril de 2013

SENSACIONES


Algún día caerán los molinos sujetados por los alambres del dominio del ego, amparados por el desconocimiento de nosotros mismos.

Nuestro viaje terminó demasiado pronto, llevándonos por caminos arenosos, más secos que el Sahara o atravesando rutas bajo una persistente lluvia.

La irrealidad fue bailando de un extremo a otro, trazando una creciente hipérbola de sensaciones.

Blanka


jueves, 14 de marzo de 2013

LA DISTANCIA


Sumergiendo el corazón
en un abismo de sentimientos
siendo la distancia quien nos separa.

Soltar emociones
con una mirada
que salve la distancia
de tus palabras.

Momentánea distancia
sólo eso…
una insignificante lejanía.

La distancia cambia
nuestros pensamientos
con el paso del tiempo
nos hace descubrir nuestro corazón.

Blanka


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